Cuchillo: Juego, realidad, muerte

Por: Alfredo Ovalles.
Prácticas cotidianas.

El cuchillo es una de esas realidades que no pueden ser postergadas y al salirnos al paso en el camino de la vida nos obliga a tomar decisiones, vacilar ante la presencia del cuchillo es perdernos y acarrearnos dolor ( cualquier caricia que haga es molestia) y en el peor de los casos darnos un pase sin regreso al mas alla.

Es una herramienta que por sus dimensiones nos acerca al otro tanto que nos permite detallar sus gestos, adentrarnos en su intimidad, oler su miedo, mirar su intensión, sentir su esfuerzo o su relajación.

El cuchillo no nos permite las medias tintas, lo jugamos, lo peleamos o salimos corriendo, no hay técnicas que valgan, si hay posturas ( de la mente ), estrategias (sin tiempo), tácticas (flexibles) , distancia y categoría dice lo popular.

En la pelea con cuchillo lo que menos se mueve es el cuchillo, aunque se pueda realizar una danza de fintas y de gestos, lo único que verdaderamente mueve el cuchillo de su lugar es la claridad en el objetivo ( SOBREVIVIR, MATAR, HERIR )

Ademas de la claridad son necesarios varias cosas para que el cuchillo se desempeñe con la firmeza y la seriedad de la situación, dejar de lado la precipitación y la competencia lo que nos da tiempo, dosificar la euforia y el miedo lo que nos da atención, energía y resorte que nos permite en el momento de descuido o error alcanzar al otro, NO vale el palo por palo, mejor recular que alargarse demasiado, mejor disculparse que llegar a las armas, y una vez las armas fuera de sus fundas mejor de lejos que de cerca, mejor la punta que el filo, se nos olvida aveces que LA PUNTA ES LA QUE MATA.

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